miércoles, 15 de enero de 2014

Año Tercero de Dakostugosh


Año 253 de la quinta era de los mitos. Primer año del mandato de Lokum Timbardumat, alcalde de...


Recientes excavaciones en la región de Mirenia oriental han puesto de manifiesto el yacimiento de Suelo Hueco, llamado en la lengua originaria Dakostugosh. En uno de los estratos más antiguos*, perteneciente a la quinta era, se ha encontrado un manuscrito de autoría desconocida. A falta de investigaciones ulteriores se transcribe aquí su contenido (las palabras traducidas del Naugrim, también conocido como Khuzdul o lengua enana, se incluyen entre corchetes []).


* A los amantes de la arqueología que se estén preguntando como se hace una estratografía en una mina enana... Magia!

“Ésta es la crónica del primer año del mandato de Lokum Timbardumat, ilustrísimo alcalde de Dakostugosh, la fortaleza de Suelo Hueco, Floorhollow o Tumunzahar [Morada Hueca]. A mediados de primavera del año 253 de nuestra era fue escogido por un gran clamor popular el valeroso, ilustrísimo, magnánimo e incontestable Lokum Timbardumat. Se decía de él que era casi tan alto como un humano, pese a ser indudablemente un enano de larga barba, casi hasta los pies, densa como una nube de humo, solamente atravesada por el bulto que se formaba en su entrepierna debido a su descomunal… Uff, menos mal. Ya ha salido de la habitación. Proseguiré esta crónica sin más inferencias.
Como iba diciendo, a finales de primavera fue escogido alcalde de la fortaleza Lokum Timbardumat debido principalmente a su resolución del conflicto del pescado: pese a que varios enanos de la fortaleza se hallaban capturando peces al final nada llegaba a la fortaleza. Lokum, tras despertarse de una larga borrachera en la sala común pidió a gritos pescado ahumado pero no había. Enfadado fue a buscar al contable Koltat, alias ‘Mister Enano’, el cuál le informó de que habían salido pescadores pero ninguno había regresado con piezas. Hambriento y aún algo borracho Lokum se fue al río a ver que ocurría y allí encontró la respuesta: había 5 personas pescando pero ninguna transportando, limpiando ni preparando el pescado, por lo que la orilla del río estaba plagada de restos podridos de pescado, y pese a que empezaban a aglomerarse los mosquitos, nadie movía un solo dedo. Así que dio unos cuantos gritos, propinó unas cuantas bofetadas y rápidamente algunos se pusieron a esa tarea. Así es como se descubrió el “talento” de Lokum para dirigir a los otros enanos.


La primavera no había finalizado y Lokum ya había hecho buenas migas con el comandante de la milicia Solon Oslantosid. Solon era (¡y es!) un paranoico de la seguridad por lo que con la ayuda de Lokum idearon un plan de fortificación de Dakostugosh por medio de murallas y puentes levadizos. El objetivo era resistir un hipotético asedio, así que aprovechando otro de los talentos de Lokum, además del de arrear a diestro y siniestro, se empezaron a plantear serias propuestas arquitectónicas.
Además de la arquitectura se pone en marcha un plan de ingeniería social. Se instruye a los enanos en un protocolo de emergencia denominado Defcon 1, y entre jarra de cerveza y jarra de cerveza se les logra hacer entender que en ese estado de emergencia deben refugiarse en el interior de la fortaleza mientras las fuerzas de Solon resuelven la amenaza.

Finaliza la primavera y empieza el verano, y junto con alguna caravana de inmigrantes llega otra sorpresa atraída por el olor de pescado recién cocinado a la parrilla: un Minotauro.



Rápidamente se pone en marcha el Defcon 1, y la población se refugia mientras la valiente milicia se prepara para afrontar la acometida de tan poderoso ser. Las defensas planeadas están lejos de haber sido finalizadas, así que los soldados se reúnen en el patio exterior, empuñando las armas con manos firmes y ceños fruncidos. El momento de la batalla se acerca, el minotauro ruge, las piernas se tambalean pero los corazones se obligan a permanecer firmes. La bestia irrumpe tirando la puerta abajo. Una nube de astillas y polvo cubre la escena y lentamente se posa mostrando al minotauro… atrapado en una caja.



La vida regresa a su estado habitual. El día a día de los enanos se resume en el trabajo, la juerga y las quejas constantes del ilustrísimo alcalde porque sus estancias y su despacho no son los adecuados para su elevadísimo rango de… ejem… señor de los pescadores. Así pues se pone en marcha un plan de ampliación de habitaciones y la creación de despachos en serie, al tiempo que se continúan los trabajos exteriores para la fortificación de la mina.

No ha finalizado el verano cuando el calor, la dejadez y el embotamiento de los cerebros por causa del alcohol provocan un brote de miasma en el salón. Lejos de ahuyentar a los enanos, éstos continúan bebiendo como si no hubiera mañana entre vapores pestilentes resultado tanto de los restos de comida podridos como de sus eructos. En algún momento las neuronas de ‘Mister Enano’ (las dos que tiene) hacen contacto y resuelve el conflicto creando una zona nueva de desperdicios fuera de la fortaleza. Lokum y Solon lo aprueban arguyendo algo sobre que así los ejércitos que nos asedien tendrán que convivir con la ponzoña.



El otoño pasa con algo más de tranquilidad. Llegan nuevos inmigrantes (se escuchan algunas voces protestando por la llegada de “sin-tablillas-rúnicas” e incluso los más idiotas forman algo llamado “Plataforma por Dakostugosh”), y las habituales caravanas humanas que se encuentran con el problema de que sus carros no son capaces de pasar por el trayecto designado hasta el enclave de la fortaleza. Igualmente son capaces de hacer llegar algunas mercancías gracias a la capacidad de los enanos de plegar las leyes de la física a placer. Pese a eso se decide construir un nuevo emplazamiento comercial en el exterior, en la ya zona amurallada y con vistas de ser techada (no sea que algo entre volando). De todas formas, no se han finalizado esas obras cuando a finales de otoño llega la embajada de Mistem Vir, la montaña madre, y pese a no contar con un enclave comercial nuevo se utiliza el viejo y se la recibe con todos los honores. Sin embargo, están los comerciantes desempaquetando sus preciadas posesiones cuando…



Los paladines trasgos han llegado a nuestras tierras dispuestos a limpiar el mundo de la amenaza que suponen los infames enanos. Ejem… quiero decir… los malvados trasgos vienen a matar a los pacíficos y bondadosos enanos (no es que yo sea un colaboracionista de los trasgos ni nada por el estilo… viva Lokum! Ejem, ejem. Prosigo). El sistema de defensa ya se ha finalizado y tras decretar el Defcon 1 se alza la primera de las puertas y se coloca la milicia para ejecutar el plan que han estado ensayando. Mientras tanto los trasgos aprovechan para cazar al pobre Alath Bomrekrith, que dicho sea de paso, no era el más listo de la fortaleza y nunca llegó a entender que significaba eso de “estado de emergencia”. Además del pobre Alath (Aulë te tenga en su seno), los goblins provocan bajas más importantes entre las que se encuentran Toby y Rintintín. Esos pobres perros nunca entendieron porqué leches tenían que encerrarse en la fortaleza.



Estando todo dispuesto se pone en marcha el sistema de dos puentes levadizos: el plan de Solon consistía en hacer pasar los goblins a un corredor (entre la primera y la segunda puerta) desde dónde los supervivientes de las trampas serían acribillados por nuestros ballesteros.



Por extraño que resulte los trasgos no resultaron ser tan imbéciles y pese a tener la primera puerta abierta no entraron. Solón maldijo a los goblins, tomó nota de dejar un cebo la próxima vez (creo que Lassy tiene los días contados) y preparó la fortaleza para resistir el asedio durante el invierno. Sus planes no habían sido en vano y con el nuevo pozo construido la primavera pasada los pescadores podían acceder a su presa así como al agua del río. Además los embajadores iban cargados de comida con la que Lokum acabó de abastecer las reservas de la fortaleza. No obstante no todo fue alegría. La caravana enana estaba encerrada en la fortaleza (al igual que todos), y permitirle marchar comprometía la seguridad de todos así que… se pusieron algo nerviosos. Mientras el digno embajador enano gritaba, maldecía, escupía y arrojaba su mercancía por toda la fortaleza, el estado de emergencia se suspendió, la guardia volvió al entrenamiento y la tranquilidad se recuperó con la excepción de que las puertas estaban cerradas. Los enanos sin embargo estaban más que contentos pues tenían todo lo necesario dentro de sus murallas y nada les amenazaba realmente.
Ocuparon el invierno en techar parte de la entrada con el fin de evitar que nada pueda entrar volando en un futuro.
A finales de invierno las tropas goblin no pudieron mantener más el asedio y se marcharon por dónde habían venido, llevándose el saldo a favor de la vida de un enano (algo tonto) y un par de perros. No cabe duda de que regresarán y entonces tendrán que pagar por Alath, Toby y Rintintín! Dakostugosh ai-menû! [Suelo hueco está sobre vosotros! – grito de guerra khuzdul].

Las puertas se han reabierto y la primavera ha llegado. Se inicia el año 254, y el segundo mandato de su ilustrísima señoría, el grandioso e inigualable Lokum Timbardumat!

Situación a principios del 254:


Nivel +1














Nivel 0














Nivel -2














Nivel-3














Nivel -4














Nivel -5














Nivel-6














Y otros niveles de menor importancia (o que no han sido tocados, como el cementerio).


Ah! Os estaréis preguntando que pasó con el diplomático. Pues bien, yo también me lo preguntaba, pero si miráis detalladamente el nivel -5…



Intentaron escapar por la catarata…



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